La importancia de un vuen copy

buen copy

Antes que nada quiero pedirte disculpas. Perdona por ese “vuen”. Era una simple broma, pero podía haberte estropeado la vista. No era mi intención. La parte buena es que todavía sigues leyendo, lo que quiere decir que tienes un mínimo interés en saber qué pone aquí abajo. Y te lo agradezco, así que no me voy a andar por las ramas.

Siempre he creído que hay ciertas cosas que deberían ser de obligado cumplimiento. Por ejemplo: que en los baños de las gasolineras haya rollos de papel higiénico o que, cuando pides un café con la leche templada, te sirvan uno con la leche templada (o por lo menos que no alcance temperaturas como las de la lava cuando es escupida por un volcán). Quizá a ti y a mi nos parece algo de cajón, pero se ve que los dueños de las gasolineras y los camareros no piensan como nosotros. Bueno, ellos sabrán.

Alguien podría considerar que estas cuestiones son meras banalidades al lado de otros detalles del día a día, como que nadie sea capaz de descifrar la terrible caligrafía de los médicos. Y si saltamos de las recetas de las consultas a los muros de las ciudades la cosa se complica por momentos. Porque ya no es que los artistas callejeros que se dedican a pintar “poemas” en los muros de las ciudades tengan un problema de caligrafía, sino que también lo tienen de ortografía. Que si vas a ilustrar un robot futurista no necesitas saber si robot se escribe con B o con V, pero si te vas a dedicar a replicar poemas de Cortázar, pues por lo menos échale un ojo al poemario y deja las improvisaciones ortográficas para cuando estés en tu casa.

Por este motivo han surgido varios grupos de defensores de la lengua castellana que se dedican a buscar, analizar y corregir todas esas patadas que los jóvenes y no tan jóvenes grafiteros le van dando al diccionario.

Estos colectivos se hacen llamar Acción Ortográfica y están repartidos por varios puntos del globo. Por ejemplo en Madrid, donde los activistas dicen de sí mismos que les gusta “que la gente se comunique bien, y estamos dispuestos a ayudar con lo que sea: rotuladores, aerosoles, cinceles, y bofetadas, si es preciso.”

Ya sea en una conversación de WhatsApp, en una carta de reclamación o cuando le escribes tu nombre y teléfono a una chica a las 5 de la mañana en una discoteca, un buen copy siempre es fundamental: para hacerte entender, para que te entiendan y para que las cosas funcionen. Ah, y para no estropearle la vista a nadie.

O a caso te uviera echo hilusion yegar al final de este articulo si lo uviera escribido asi?

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