¿Qué es la felicidad?

felicidad

Llevo muchos años intentando dar respuesta a esta pregunta: ¿qué es la felicidad y cómo la alcanzo? Creo que hay millones de personas que lo intentan, y que a lo largo de la historia de la humanidad ha habido millones que lo han intentado. Nos pasamos vidas enteras intentándolo sin conseguirlo y eso nos aporta mucha infelicidad.

Ayer fue el Día Mundial de la Felicidad y qué mejor tema para reflexionar y escribir que este que, estoy convencido, interesará a todo el mundo.

La felicidad es un bien escaso, invisible, intocable, muy independiente y que hace lo que le da la gana, cuando le da la gana y con quien le da la gana. Ahora tú notarás que eres un poco feliz, pero ahora ya no. Pasas de la felicidad a la infelicidad en un suspiro y eso nuevamente genera más infelicidad y angustia.

Yo una vez fui muy feliz.

Lo recuerdo con mucho cariño y nostalgia. Fue realmente maravilloso y duró un cierto tiempo. Y tal como vino se fue. No sé si existe el cielo, pero si existiera sería como aquel  momento que viví. Conozco la técnica. Es raro hablar de técnica sobre este tema.

Desde mi humilde opinión y desde la experiencia vivida, la felicidad consiste en no tener miedo a nada  y abandonarte a tu destino sin importar el resultado final de tu propia vida, de tu propio fin. La felicidad es el abandono de uno mismo, la descarga del egoísmo llevada al extremo, dejándolo a cero. Es casi como no existir. Y cuando dejas de existir dejas de sufrir, y cuando dejas de sufrir empiezas a ser feliz. ¿No?

La felicidad es asumir que una vez hecho todo lo humanamente posible, el resultado ya no depende de ti. Y te abandonas. Has peleado contra las olas y el mar revuelto, con todas tus fuerzas, hasta la extenuación, y ya no puedes más y cuando no puedes más te abandonas, dejas de bracear y el mar te lleva. Y podrías sufrir y ser infeliz porque crees que vas a morir y tienes miedo de eso. Salvo que entiendas que somos tan insignificantes que morir o vivir no depende de nosotros. No podemos hacer nada más… ¿El destino? Y te abandonas al mar que te lleva y te hace feliz.

Todo esto parece muy teórico y difícil de demostrar, pero yo lo he vivido así. Hace muchos años, entre 1990 y 1997. Lo conseguí al final, después de sufrir mucho. Lo notaba físicamente, la felicidad se nota físicamente. Y cuando se es feliz es todo maravilloso, por difícil que sea la situación que estás viviendo, incluso si piensas que puedes morir en el mar.

Como siempre, la historia tiene otra parte un poco más oscura. Estoy plenamente convencido de que solo se alcanza la felicidad si la persona es obligada a experimentar situaciones límite que le obliguen a plantearse las cosas de este mundo de una forma también límite. La rutina de la propia vida es un alimento extraordinario para la infelicidad. Incluso teniendo todo lo que las “normas” de esta sociedad establecen como bueno y que provoca felicidad: trabajo, casa, coche, amigo o amiga, restaurantes, viajes, etc. Lo que cada uno quiera incorporar a esta lista, estará bien incorporado. Cuando esas cosas,empiezan a perder importancia y se relativizan, también se genera libertad porque se desvanece el miedo a perderlas y se gana felicidad.

Fijaros, volvemos al principio de esta historia, volvemos al miedo. El miedo es un arma utilizada por mucha gente para mantenernos bajo control y eso también nos hace infelices. El miedo a perder, esta es mi propuesta: el miedo a perder. La vida, el amor, el dinero, la familia, a tu mujer o a tu marido, un hijo, el trabajo, el piso… Lo que cada uno quiera incorporar a esta lista, estará bien incorporado.

Si dejamos de tener miedo, quizás podremos empezar a notar que actúa sobre nosotros ese bien escaso llamado felicidad. Intentémoslo.

Salud y felicidad para todos.

Tags:

| |

Deja un comentario