El teatro y la salud


El Día Mundial del Teatro (World Theatre Day) se celebra todos los años el 27 de Marzo.

El Día Mundial del Teatro se creó en 1961 por el Instituto Internacional del Teatro (IIT). Se celebra anualmente el 27 de marzo por los centros del IIT y la comunidad teatral internacional. Se organizan distintos eventos de teatro nacional e internacional para resaltar esta ocasión.

Uno de los más importantes es la distribución del Mensaje Internacional, tradicionalmente escrito por una personalidad del teatro de talla mundial invitada por el Instituto Internacional del Teatro. Y este año el mensaje #DíaMundialdelTeatro ha sido escrito por el dramaturgo Sudafricano, diseñador, director, realizador de instalaciones y director artístico del Third World Bunfight Brett Bailey. Sus aclamadas obras iconoclastas, que interrogan las dinámicas del mundo post-colonial, se han representado en Europa, Australia y África e incluyen Big Dada, Ipi Zombi?, iMumbo Jumbo.

En cualquier caso, aquí podéis encontrar el mensaje íntegro, muy enriquecedor por su capacidad para hacernos reflexionar.

Como ya sabéis, tengo muchos amigos médicos (¿por qué será?), y entre ellos tengo el placer y el orgullo de ser amigo de un psiquiatra. Él me trató durante tres años, para ayudarme a superar una de las crisis personales más duras que he vivido y que se pueden presentar, como es la pérdida de tu pareja a una edad muy temprana.

Entre tratamientos químicos de todo tipo, yo tuve la suerte de poder acceder a un tratamiento emocional único. Yo interpretaba teatro. Era, y sigo siendo, actor no profesional. Sí, sí, hago teatro amateur de forma continuada e incluso en estos últimos años me he atrevido a dirigirlo.

Según mi amigo psiquiatra, el teatro como terapia es utilizado en todo el mundo, incluso en centros psiquiátricos como tratamiento de algunas enfermedades mentales, utilizando la técnica de la improvisación con el objetivo de representar personajes distintos al que uno es.

Mi amigo psiquiatra siempre me ha dicho que a mí me salvó el teatro. Y creo en ello firmemente. Después de todo un día manteniendo sobre tus espaldas el peso de la angustia, el drama vivido sin poder escapar de él, llegaba al teatro por las noches, entraba en el escenario, pisaba la madera y olía esos olores típicos de las bambalinas, el atrezo y los maquillajes y el decorado y declamaba el texto de mi personaje. Y representaba ser otra persona, introduciéndome en su cuerpo, en su mente, intentando pensar como ella e intentando expresar lo que el autor pretende con su creación.

Y durante dos horas me curaba de mi enfermedad. Me olvidaba de todo mi “yo” para dedicarme a todo su “él”, una vez incluso a toda su “ella”, y me alejaba de mis conflictos y mis angustias.

El teatro nos ayuda a generar una mayor autoestima, nunca he sentido que mi ego ha estado tan elevado como cuando, después de una brillante representación, el aplauso del público te transporta y te transforma, nuevamente, en alguien muy especial. Eres admirado por todos y eso llena los depósitos para la siguiente travesía.

El enfrentarse al auditorio, el atreverse a hablar en público y el autoafirmarse frente a los demás generan mucha salud. La suficiente como para pensar que el teatro debería ser considerado como uno de los remedios más eficaces para nuestra salud mental.

Salud y disfrutad de la próxima representación.

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