Ahora entiendo para qué sirven las matemáticas

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La semana del Mobile World Congress que se está desarrollando en Barcelona este mes de febrero, nos está dando muchas señales de cuál va a ser el futuro de las personas. Todo el mundo explica que lo que encontramos en el Mobile World Congress es el futuro de la telefonía, de las comunicaciones o, incluso, de las relaciones interpersonales, pero a mí me parece que lo que realmente se nos anuncia como revelación definitiva es que las personas estamos empezando a estar cuantificadas. Y nuestro futuro se va a desarrollar a través de los números, los metadatos y las matemáticas.

En efecto, la aparición y el desarrollo de las apps se convierte en el maná que, según los expertos, hará desaparecer el paro laboral, por la gran cantidad de producción de estas aplicaciones que se va a producir en los próximos cinco años. Todo el mundo quiere desarrollar apps, y naturalmente eso significa que estamos, de forma permanente, pensando en para qué sirve esa nueva aplicación que quiero desarrollar. Primero decido que voy a desarrollar una aplicación y luego decido para qué va a servir. ¿No debería ser al revés?

Todas pretenden ayudar a las personas dotándolas de herramientas, básicamente de medición, para que el control, seguimiento y medida de parte, o de toda nuestra vida, quede debidamente registrado y pueda ser  posteriormente analizado para establecer correcciones y cambios. Cambios en nuestros hábitos y costumbres, cambios en nuestra vida, cambios en nuestra manera de hacer, cambios en nuestras relaciones, en definitiva que si hasta ahora manejábamos la palabra cambio con cierta prudencia porque siempre nos produce miedo, ahora más vale que nos acomodemos en el cambio porque si no vamos a ser muy infelices.

El cambio es actualmente el concepto básico que inspira nuestras vidas. Y para muestra un botón. Apps para medir los pasos que andamos, los km que corremos, las calorías que ingerimos, la hora de tomar nuestro medicamento, controlar los ronquidos de nuestro compañero o compañera, incluso una de la novedades que más ha llamado la atención este año en el Mobile World Congress, una App de Oral B que controla, a través de nuestro móvil, nuestra salud bucal. Nos indica si nos hemos cepillado bien los dientes, durante el tiempo suficiente, o si la muela de la derecha no ha estado bien cepillada.

Nos estamos convirtiendo a marchas forzadas en números, datos, algoritmos, que nos marcan la secuencia adecuada para cada cosa. Y lo fiamos todo a las matemáticas y no a nuestro sentido común que se atrofia porque no lo usamos habitualmente. Ya no sabemos sumar porque existen calculadoras. Acabamos de entrar en el BIG DATA. Ese conjunto mayúsculo de datos, tenemos tantos datos para analizar que no podemos y nos hemos de inventar nuevas herramientas para medir, remedir, organizar y difundir. Y todo esto en manos de muy, muy pocos.

Sí, ya sé que algunos dirán que mientras existan las calculadoras saber sumar como antes no es importante pero ¿y si lo hacemos al revés? Aprendamos a sumar y luego utilicemos la tecnología, aprendamos a comer y luego utilicemos la medidora de calorías, aprendamos a hacer ejercicio y luego que nos midan los pasos, o incluso una higienista profesional nos puede  enseñar a lavarnos los dientes y luego podemos utilizar la tecnología para estar seguros de que lo hacemos bien. El objetivo es entender por qué y para qué hacemos las cosas, darle sentido a nuestra vida y nuestros actos y luego hacerlo de la forma más eficaz posible, pero no convertirnos en robots que hacemos cosas porque un teléfono, o una pulsera,  nos lo va indicando, eso sí con una voz muy agradable.

Incluso fíjense ustedes que en el terreno de la salud les estamos cambiando la profesión a nuestros queridos médicos. Acabarán siendo receptores de mucha información que les vendrá a través de distintos dispositivos y plataformas, naturalmente todas alimentadas a través de apps descargadas en nuestro móvil, tablet o pulsera, y se dedicarán a enviar instrucciones a través de esas mismas plataformas.

Aquello que decían de que el médico ha de conocer al paciente y darle la mano y ayudarle y animar y escuchar… creo que se está acabando. Es demasiado caro e ineficaz, es mucho más barato que seamos robots, además de que así nos pueden gestionar mejor.

Salud desde el planeta Júpiter .

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