El reloj de la difusión

Existe un tiempo preciso en el que resulta idóneo difundir un mensaje en un canal concreto. De extensión variable, suele ser un tiempo más extenso que un instante, con lo cual nos da cierto margen para su planificación. Pero sobrepasar ese intervalo puede suponer un intento fallido de comunicación. Hay multitud de mensajes bien trabajados en su contenido y forma que fallan estrepitosamente porque no se han logrado difundir en el espacio de tiempo adecuado. También lo contrario: mensajes poco trabajados que han tenido la gracia de caer en el momento más oportuno, repitiéndose hasta la saciedad.

Los medios de comunicación son hábiles en esta tarea. Luchan por dar primero la noticia, aunque puedan acabar emitiendo informaciones erróneas. Se esfuerzan en captar tendencias y conversaciones y difundir informaciones que encajen con ellas. Se sirven año tras año de “los tópicos de comunicación”, temas que saben que funcionan en un momento concreto, como pueden ser los días mundiales de algo. Saben que su supervivencia pasa en gran medida por aportar un contenido adaptado a los gustos y necesidades de su audiencia en el momento idóneo.

El reto como comunicadores está en tener la capacidad de coordinar nuestro propio reloj de trabajo con el reloj de la difusión, cómo planificamos los tiempos en los canales que podemos gestionar de forma directa (web, redes sociales…). Nos esforzamos por controlar con exactitud el contenido y la forma de los mensajes, elegir los canales por los que circularán pero a menudo olvidamos decidir qué canal entrará en escena primero y de qué forma lo hará. La idea es acabar con la rutina de “lo último que se hace es lo último que se piensa” y planificar también los tiempos de difusión. La experiencia, con sus éxitos y fracasos, es nuestra mejor aliada para conocer los mejores momentos para comunicar. Además de la planificación, también cuenta cierta capacidad de improvisación que está condicionada por los hechos de última hora, así que es imprescindible estar conectado. Algo que para mi resulta útil por ejemplo en el caso de las redes sociales es trastear los distintos canales desde un punto de vista de audiencia, situándome como observadora, antes de pasar a la acción.

Y vosotros ¿cómo hacéis para no perder el tiempo de difusión? ¿Soléis planificar en qué momento difundiréis vuestros mensajes?

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