Creérselo o no creérselo, esa es la cuestión

Creer o no creer -- Publicidad y Salud

¿Hola? ¿Hay alguien ahí? ¿Algún superviviente a la predicción de los Mayas? Ah, ¿que al final no era nada?

Quizá haya surgido como un simple bulo u obra del ingenio de algún historiador con mucho tiempo libre, pero lo que es cierto es que durante los últimos meses todos hemos soltado por nuestra boca aquello de “el 21 de diciembre de 2012 se acaba el mundo, y después… ¿qué?”

Muchos habían decidido marcharse a Bugarach, un pequeño pueblo francés de apenas 200 habitantes que era, en teoría, el único lugar sobre la faz de la Tierra que sobreviviría a la catástrofe.

Y, ¿qué iban a hacer los lugareños y sus vecinos de las aldeas cercanas ante la enorme afluencia de extraños en sus tierras? Pues intentar sacarse cuatro perras, que para eso están los guiris.

Por eso, aprovechando el supuesto poder místico de los 1230 metros de altura del cerro llamado “montaña cabeza abajo”, varios agentes han creado tours especiales por la zona e incluso en la vecina aldea de Saint-Paul-de-Fenouillet se les ha ocurrido la idea de producir un vino especial para la ocasión.

Vamos, que no se han quedado de brazos cruzados y han aprovechado su oportunidad. ¿O deberíamos decir que han creado su oportunidad y ahora la están aprovechando? ¿Puede que detrás de ese bulo o ese historiador aburrido estén el marketing y la publicidad?

Porque mientras escribía estas líneas, se me ha venido a la cabeza otro curioso caso de un pueblo perdido de la mano de Dios que, de la noche a la mañana, ha pasado de ser un completo desconocido a recibir ríos de visitantes diariamente. ¿O ya nadie se acuerda de Borja y el Ecce homo? De hecho, una agencia comunicaba hace pocos días que había contratado a Cecilia Giménez, la ya famosa restauradora, como directora de arte.

Cada uno que piense lo que quiera, pero no es la primera vez que vemos cosas parecidas. Como ya sucedió con Júzcar, el Primer Pueblo Pitufo del Mundo. El pueblo rentabilizó el tirón mediático haciéndose un hueco en el mapa turístico y creando toda una serie de actividades en torno a los personajes de la película: las rutas pitufas, un mercapitufo… Y al final se descubrió que se trataba de una campaña realizada por la productora Sony Pictures para promocionar la película Pitufos en 3D.

Algo parecido sucedió con Stylr, un artista urbano ficticio creado por Smint al que primero hicieron internacionalmente famoso, para después “ficharlo” como el diseñador de las camisetas de la marca. Crearon toda una estrategia de promoción a su alrededor y consiguieron que los consumidores desearan ponerse sus camisetas (igual que los New Age se dirigían a Bugarach y los curiosos a Borja o Júzcar).

Y es que puede que lo de la profecía Maya fuera una mala lectura de sus escritos o que la restauración del Ecce homo no sea más que un simple error, pero aunque creamos que todo está inventado, siempre hay alguien que va un paso más allá y consigue que nos creamos su historia, ¿no es cierto?

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