¿Hay algún médico en la sala?: Geolocalización, healthcare y buenos hábitos

Las aplicaciones, generalmente para móviles, basadas en ofrecer servicios o actividades lúdicas al usuario según el lugar donde se encuentra no han dejado de crecer en los meses recientes.  El número de usuarios que disponen de smartphones (teléfonos de última generación con sistemas de geolocalización por GPS o a partir de la situación del usuario respecto a las antenas GSM de su red móvil) no deja de crecer en nuestro país, convirtiendo estas aplicaciones en las “niñas mimadas” de techies y empresas por igual, que ven en esta tecnología la posibilidad de llevar las estrategias de Internet al mundo real y, por lo tanto, a la actividad diaria de los usuarios.

Con Foursquare (que estos días alcanza los cuatro millones de usuarios en todo el mundo) y Gowalla a la cabeza, seguidos de la expectación generada por Facebook Places (todavía inactivo en nuestro país), estos servicios se observan también con atención desde el sector salud. La posibilidad de poner a disposición del usuario en el lugar donde se encuentre y en tiempo real profesionales, servicios y centros médicos hace de estas herramientas algo que va más allá de la funcionalidad y las convierte en potenciales “salvavidas”.

En innuo llevamos varios meses reflexionando e investigando sobre las posibilidades de esta tecnología aplicada al healthcare. El objetivo de esta entrada es repasar casos reales y, por qué no, imaginar las oportunidades que esta tecnología puede favorecer. Naturalmente, los comentarios están abiertos a cualquier sugerencia o dato que complete esta lista.

Estímulo para los buenos hábitos

Algunas de las redes sociales y aplicaciones basadas en la geolocalización incluyen mecánicas similares al juego. Foursquare premia a sus usuarios con “alcaldías” o “insignias” (inspiradas en las que lucen los Boy Scouts) como las que ilustran este post, mientras que MyTown convierte la ciudad en la que vivimos en un gran tablero de Monopoly.  Esta dimensión lúdica de la geolocalización permite aplicarla para el fomento de los hábitos saludables que, por el momento, parece ser la aplicación más inmediata.

El proyecto pionero en este sentido ha sido la iniciativa Health Month, un juego que reta a los usuarios a mejorar sus hábitos de salud planteando objetivos en la dieta, la actividad física e, incluso, el estado de ánimo. Cada uno de estos propósitos tiene su insignia de “premio” de acuerdo a un seguimiento diario que el usuario hace.

Frutas y verduras geolocalizadas

Foursquare y el canal de noticias CNN han desarrollado de manera conjunta un proyecto similar para promover una alimentación saludable. Bajo el título de Eatocracy (una palabra creada a partir de eat+democracy, comer y democracia), la campaña pretende promover una dieta sana y asequible para todos (el alto precio y el difícil acceso a frutas y verduras frescas en determinados barrios de las grandes ciudades norteamericanas constituyen las trabas más frecuentes a la hora de cambiar los hábitos alimenticios). Con ese fin, se han localizado más de 6000 mercados de agricultores locales en todo el país, dando la posibilidad al usuario de saber cuál tiene más cerca. Igual que sucede con el Health Month, se han diseñado unas insignias especiales para premiar a los que hagan el conocido “check-in” en estos mercados.

Entre otros casos destaca la colaboración entre MTV y Foursquare, de la que Arnau Peidro ya dio cuenta en este blog. La cadena de televisión y la mayor red social de geolocalización crearon una insignia propia para fomentar los test de enfermedades de transmisión sexual entre los jóvenes, a la vez que trataban de eliminar el estigma social de estos exámenes. Como sucedía en la propuesta de la CNN, Foursquare indica los centros de salud donde realizar estos análisis en las cercanías del usuario.

Una herramienta para el paciente

Curiosamente, las aplicaciones centradas en pacientes están tardando en aparecer, aunque la propia mecánica de estas aplicaciones (señalar dónde se encuentra el usuario y mostrar qué servicios tiene cerca) plantea que el uso más “natural” sea el de localizar servicios de salud a los pacientes.

Estas aplicaciones serían de gran utilidad en el caso de, por ejemplo, pacientes con una determinada patología que pueda precisar atención inmediata o acceso a un determinado  medicamento o los desfibriladores que empiezan a aparecer tímidamente en espacios públicos (en este sentido, cabe destacar que Philips sí que ha dispuesto en su página web la situación de sus desfibriladores “de emergencia” HeartStart en todo el país mediante Google Maps).

Incluso sin contar casos de emergencia, la capacidad de señalar comercios y restaurantes “especiales” podría ser un recurso muy práctico para personas con alergias e intolerancias alimentarias o necesidades específicas de la dieta (diabéticos, celíacos, etc.).

La introducción de la realidad aumentada (la inclusión de elementos virtuales en un entorno físico real) puede ayudar, no sólo a hacer más espectaculares las aplicaciones antes descritas, sino también a que los pacientes se desplacen por los grandes hospitales. De la misma forma, se podría utilizar para que los mayores se sintieran más seguros y, por tanto, no sucumbieran al aislamiento, si llevaran consigo un dispositivo que les señalara en todo momento desde farmacias y centros de salud a servicios sociales o, por qué no, el banco más cercano donde descansar en su paseo.

Aunque este post lleva la firma de Cristina Díaz, se trata de una suma de todas las aportaciones y conversaciones que se han producido en innuo en las últimas semanas. Es de rigor, pues, incluir también a Raúl Cruz, Albert Lorente, Xavier Lorenz, Arnau Peidro y Gemma Vallet como “autores intelectuales” de esta entrada.

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