iPad y salud

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Steve Jobs acaba de sacar el último conejo de la chistera de Apple, el iPad.  Con un tamaño similar al de  una hoja din A4, 680 gramos de peso y 13,4 mm de grosor, este nuevo dispositivo táctil, multimedia, 3G y con autonomía de 10 horas no sólo crea un nuevo segmento dentro de los gadgets electrónicos sino que abre muchas posibilidades  en el sector de la salud. El iPad combina imagen y conectividad con simplicidad y portabilidad. Con estas características y un precio asequible, no es difícil imaginar cómo podría  mejorar la comunicación en varios  frentes:

– comunicación médico – médico: ¿se imagina alguna forma más práctica de realizar una interconsulta con un colega?

– comunicación médico – paciente: ¿y si por fin entendiéramos a nuestro médico de cabecera cuando trata de explicarnos en qué consiste la artroscopia que nos realizará mañana?

– comunicación delegado de visita – médico: ¿y si el iPad rompiera el maleficio de la tablet PC y modernizara de una vez por todas el acto de la visita médica?

Los consumidores acabarán dictando sentencia pero el iPad tiene toda la pinta de haber llegado para quedarse y es  probable que se convierta en un medio a tener muy en cuenta por parte de quienes trabajamos en comunicación y salud.

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Un comentario a “iPad y salud”

  1. Estoy convencido que una de las grandes virtudes de Apple, o del señor Jobs en concreto, es su habilidad para descubrir al consumidor nuevas y mejores herramientas para desarrollar de forma sencilla e intuitiva su creatividad.
    El iPad no es menos.
    Con acérrimos detractores y defensores antes de nacer, desde mi punto de vista, puede hacer que un gran número de personas se sumerja en el mundo digital desde el ocio doméstico. Nuevos usuarios, nuevas relaciones 2.0, nuevos usos y discursos. Ver una peli, enviar un correo, repasar o montar la presentación del día siguiente, leer esa novelita, son tareas que se desvincularán del PC, portátil o torre, y de la experiencia “informática” de los usuarios avanzados. Fácil como un cuaderno.
    La normalización de la vida digital ha dado un paso más.

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