daños colaterales

Unos les llaman gadgets, otros gimmicks y algunos hasta han llegado a acuñar un nuevo término: pichigüilis.  Son los famosos obsequios que a modo de “recordatorio de marca” siguen utilizándose en promoción médica. En algunos paises como EEUU o Gran Bretaña están prohibidos o muy restringidos pero en otros como España siguen vigentes. De hecho el código de buenas prácticas de Farmaindustria determina que es admisible la entrega de obsequios tales como utensilios de uso profesional en la práctica médica o farmacéutica o utensilios de escritorio de valor insignificante.  Como muestra con excelente humor en su blog Lis Ensalander, muchos de estos objetos no tienen ninguna relación con lo que se desea comunicar, a menudo son usados simultáneamente por productos de compañías distintas y su calidad impediría su distribución incluso en mercadillos de barrio. En definitiva, casi siempre suponen un atentado a la propia marca a la que sirven de soporte y a los valores que esa marca representa y que tanto esfuerzo cuesta transmitir. Si la ley no lo impide, los gadgets para médicos subsistirán en nuestro país, pero no costaría mucho aplicar un mínimo de buen gusto y de coherencia de comunicación para evitar los daños colaterales que producen en el branding de fármacos que facturan miles de millones. Mientras tanto, hay una escena que no dejará de repetirse en ningún congreso y cuya explicación sociológica merecería un post aparte…

Los Bolis from Vicente Baos on Vimeo.

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Un comentario a “daños colaterales”

  1. Gracias por la referencia.

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